1. Elegir un buen local, en buen sitio,
pero barato.
Parte del éxito de los chinos radica en la posición de sus negocios. No se molestan en hacer un plan estratégico, pero usan el sentido común para saber si el local tendrá éxito según el paso de gente que haya por la zona.
Son negociadores natos, por lo que
buscarán probablemente un tipo de local cuyo dueño no haya sabido sacarle
provecho, fallando en el tipo de negocio que montó. Negociarán el precio sin piedad. Ellos
saben lo que están dispuestos a pagar, y no pagarán ni un euro más de lo que
tenían pensado. La ventaja para el arrendatario es que sabe que la comunidad
china tiene hasta hoy día un 0% de impagos. No se conoce actualmente ni un emprendedor chino que haya fallado en el
alquiler.
2. Comenzar a emprender cuanto antes.
La edad media del emprendedor
chino está en los 23 años, aunque algunos lo hacen con 18. No tienen miedo y
saben que lo peor que les puede ocurrir es que el negocio fracase, lo
cual les dará experiencia para el próximo negocio.
El hispano no emprende en la mayor
parte de los casos por ese miedo, y ellos consideran que tener miedo es un freno
innecesario.

3. No tener apego al negocio. Si no funciona, se cambia.
No les gusta luchar contra-corriente. Si un negocio no marcha bien, no esperan a acumular pérdidas. Un chino quiere que su negocio le comience a dar beneficios durante los dos primeros meses, y el negocio debe crecer mínimo un 20% durante los siguientes 6 meses. De no ser así, no dudarán en echar la persiana y cambiar el tipo de negocio.
El hispano suele cometer el error de
querer levantar el negocio "por narices", y cuando quiere acordar,
termina cerrando con una acumulación de deuda asombrosa. Como ya decía Donald
Trump, un negocio es un negocio, no es un
hijo.
4. La competencia es
sana.
Mientras el hispano le asusta que le abran un negocio similar delante de él, el chino se alegra. Sabe que cuantos más negocios de ese tipo se abran, es señal de que acertó con el negocio y va en el buen camino. Los propios chinos se llaman entre sí para habitar calles desérticas y llenarlas con sus negocios. En 4 meses pueden llegar a crear un China Town, haciendo calles comerciales donde antes solo había locales cerrados.
"Si conseguimos llamar a los clientes,
cuando vengan, no solo me comprarán a mí, sino que aprovecharán y comprarán
también en el negocio de mi amigo."
5. No conformarse con un solo
negocio.
Un problema que tiene el emprendedor hispano es que al tener un solo negocio, termina convirtiéndose en esclavo de su negocio. El chino emplea una estrategia distinta, y es que cuando le dedica mucho tiempo a un solo negocio, aún siendo buena señal, ya que sabe que tiene un negocio rentable, suele abrir uno o dos negocios más. De esta forma ya no puede estar todo el día dedicado a un solo negocio, y automáticamente pasa a ser un empresario en toda regla.